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DON MARIO AVENDAÑO

“El Fundador de Ñublense en el profesionalismo”

Dialogar con Don Mario Avendaño, es adentrarse en la historia más intima de Ñublense, y conocer del gestor de su paso al fútbol profesional, detalles de primera fuente, y como se sortearon los primeros escollos de un peregrinar de 50 años, jalonado de vicisitudes.

Avendaño, tuvo la visión de trazar desafíos altos para quienes lo acompañaron, pero a la vez, transformaron un popular club de fútbol amateur de Chillán, en la principal atracción deportiva de la provincia, con rango profesional.

Linarense de formación Militar y destacado basquetbolista

Nacido y criado en Linares, e hijo menor de 3 hermanos, Avendaño cursa toda su enseñanza media en el liceo de hombres de la ciudad, para posteriormente ingresar a la escuela militar, de donde egresa el año 1943.

En plenas funciones, ese mismo año es destinado al RI9 de Chillán, donde rápidamente comienza a desplegar sus dotes de deportista y visionario dirigente.

En el RI9 se transforma en un importante impulsor de disciplinas tales como; Fútbol, Básquetbol, atletismo y equitación, además, como basquetbolista fue seleccionado de Chillán junto a;”Santiago Pavez, “El Escopeta” Campos, “Pinocho” Bustamante, Jorge González, “Gallito y El Mayor Yeber.

El básquetbol en ese entonces, se jugaba en canchas de tierra y en los sectores poblacionales, siendo el Parque de la escuela Normal, el más apto para el desarrollo de la disciplina.

Los equipos importantes de ese entonces eran; Liceo, Regimiento, Comercial, y Centenario.

Primer nacional de básquetbol en Chillán

El año 1957, Tulio de la Fuente, dirigente de la asociación de básquetbol local, lo invita a participar del directorio, donde la mayoría de los personeros lo eligen como presidente.

En este cargo, Avendaño se propone realizar un torneo nacional, el que sería el primero dentro de la historia deportiva de Chillán.

Para ello, viaja a la capital donde se entrevista con Sabino Aguad, a la sazón, presidente de la asociación Chilena, a quien le plantea la idea de organizar un nacional en Chillán.

Aguad, le hizo ver que para organizar un torneo nacional debía haber una postulación previa, pero premió su ímpetu, sugiriéndole realizar un torneo nacional por invitación, lo que de igual manera se enmarcaba dentro de lo que quería Avendaño; remecer la ciudad con un evento de categoría.

El presidente de la asociación nacional, no solo sugirió, sino que también se comprometió con la propuesta del dirigente local y fue así como lograron conseguir la presencia de los quintetos más importantes del país, entre ellos; asociación Universitaria (en ella militaban la U. de Chile y U. Católica), Asociación Santiago, Valparaíso, Linares, Temuco, Iquique y Concepción, que resultó ser el campeón.

Una cosa era que aceptasen la propuesta, pero otra, era reunir en casa las condiciones en para estar a la altura de las circunstancias. Los un tanto incrédulos dirigentes que acompañaban a Avendaño, junto con informarse del apoyo que les brindaba la asociación nacional, de inmediato entendieron que se les venía una tarea colosal, pero no obstante aquello, se abocaron a la segunda etapa del sueño; entusiasmar a la ciudad y conseguir los apoyos necesarios para cristalizar la idea.

Según narra Avendaño; “Se tuvo que mejorar ostensiblemente el piso de la casa del deporte, el que virtualmente era de tierra, construir algunas graderías e instalar huinchas de ampolletas, a fin de dejar en condiciones el recinto para las jornadas nocturnas. En todo caso, la ciudadanía prendió rápido y los apoyos no se hicieron esperar.”

El campeonato no solo entusiasmó a la gente de Chillán, también interesó a los medios de comunicación más importantes del país, y fue así como arribaron a nuestra ciudad; Julio Martínez y Renato González (Míster Huifa), de revista estadio, “El Puntete” Fernández, reconocido comentarista de Temuco, y otros cronistas de Concepción.

La competencia fue un éxito, el público llenó la casa del deporte y terminó sorprendido con el nivel de juego de los equipos participantes.

Esto último, es un dato no menor, pues los jugadores que dieron vida a este torneo, en un buen porcentaje, fueron los mismos que integraron la selección nacional que obtuvo el 8º lugar en los juegos olímpicos de Melbourne Australia, y es más significativo aún, si se considera que esa fue la última vez en que un representativo chileno de básquetbol masculino logró clasificar a la máxima cita planetaria. 

Ñublense al regional

Producto del buen resultado del nacional, los dirigentes de Deportes Ñublense, entre los que se contaban; Eduardo Cortázar, (Padre del ex jugador y técnico de los rojos) , y los hermanos Jorge y René Aynardi, contactan a Avendaño con el objeto que se integre a la directiva.

El dirigente en cuestión, acepta la propuesta, y en la sesión siguiente, tal como se veía venir, la asamblea lo elige como presidente de la entidad. Avendaño que venía de realizar un espléndido nacional, fija como objetivo lograr que Ñublense sea aceptado en el Torneo Regional de Concepción para el año 1958.


Jorge González jugando por Deportivo Cóndor
de nuestra ciudad.

El desafío, nuevamente era de gran envergadura e implicaba enormes esfuerzos, pues los costos eran muy distintos a participar en la competencia amateur.

Los personeros que componían esa directiva, entre ellos; Los mencionados hermanos Aynardi, Eduardo Cortázar, Arturo Saramati, “El Satre” Eduardo Espinosa, “El Turco” Yarur y Agustín Contreras, si bien les asustaba un poco esta nueva empresa, en cierta medida, sabían que era esperable desde el momento que invitan y eligen a Avendaño como presidente.

Ñublense por ese entonces, era el gran animador del fútbol local y tenía en el Deportivo Unión, a su más enconado y clásico rival.

Los rojos, eran del pueblo, en tanto que Unión era el representativo de los empleados bancarios y funcionarios públicos.

En los 50, eran los clubes que se distribuían los títulos, en una competencia donde también eran animadores; Chillán Viejo, Ferroviarios, Cóndor, Progreso, Regimiento y El eléctrico, entre otros.

En esa década, Avendaño resalta la labor del dirigente Lautaro Vásquez;

"Lautaro merece un monumento. Era un dentista muy amante del deporte, pues aparte de ser presidente de Ñublense, también fue dirigente del básquetbol. Lautaro era de los que se llevaban las camisetas para la casa, donde muchas veces las tenía que lavar, además, se encargaba de buscar a la gente y ponía dinero cuando era necesario.

Cuando murió Nelson Oyarzún y Pedro Guzmán propuso su nombre para ponérselo al estadio municipal, en virtud de la emotividad que Nelson había generado en la ciudad, producto de su enfermedad y carisma, hice ver que a mi juicio Vásquez tenía más meritos. Al final, aún manteniendo mi postura, la moción de Guzmán fue un acierto”.

El campeonato regional de Concepción, era la segunda competencia más importante del país y en ella participaban principalmente elencos de Concepción, Talcahuano, Coronel y Los Ángeles.

La más importante era la competencia profesional, la que se agrupaba en dos divisiones y aglutinaba clubes entre la 5ª y 7ª región, siendo los más atractivos los de la región metropolitana.

El principal reconocimiento al Torneo Regional, se produce el año 1952, cuando Naval por ser campeón del año 1951, es elegido para representar a Chile en los juegos olímpicos de Helsinki Finlandia, en lo que a la postre sería la única vez que un club representó a Chile en un torneo de esa índole. Naval fue el club que más títulos logró en el campeonato regional, y se ganó el apodo de “Los Choreros”.

Conocedores del arraigo popular de Ñublense en la zona, los dirigentes del regional aceptaron sin mayores inconvenientes al nuevo club.

Ñublense en el regional rápidamente se transformó en uno de los elencos revelación por la gran cantidad de hinchas que llenaron las gradas del Municipal.

Las recepciones a; Concepción, Lord Cochrane, F. Vial, Naval, Vipla, Huachipato, San Vicente, Lirquén, Fiat Tome, Marcos Serrano, Lota Schwagers, El Militar y Los Ángeles, contaron con una asistencia promedio superior a las tres mil personas, fenómeno que en cierta medida se repetía en Los Ángeles, pero sin llegar a las dimensiones de la marea roja.

En la conformación del Ñublense 1958, el técnico en el inicio de la temporada fue Juan Ramírez, (padre del actual directivo), el que a poco andar fue relevado por el experimentado Guillermo “El Gallego” Báez, profesional que venía de dirigir a Ferrobádminton en la capital. Junto a Báez, arriban al club; “El Loco” Paredes, el golero Gallardo, Monrroy, Mario Ibáñez, Nettle y “El Che” Vega.

Con estos jugadores, más otros, Ñublense logró cumplir una digna campaña, la que les permitió rematar en la 6ª ubicación al término de la temporada.


Pedro Guzmán junto a Mario Avendaño

PARA EL 59, AVENDAÑO APUNTARÍA OTRO DESAFÍO; “IR A LA SEGUNDA DIVISIÓN”

Al momento de insinuar la idea, los dirigentes que lo acompañaban, la intuyeron antes de que esta fuese más explícita; “le comencé a explicar a los hermanos Aynardi y Ricardo Viveros, que a mi juicio el regional venia en decadencia, y que éramos Ñublense y Los Ángeles los que le estábamos dando vida, y que la competencia regional requería una urgente reformulación, porque Ñublense estaba para cosas mayores. En fin, estaba en ese preludio, cuando uno de los Aynardi me dijo; ¡No me digas que ahora quieres que vayamos a la segunda división!.

En realidad ese era mi sentir, a pesar que a ellos les pareció un tanto descabellado, pero lo cierto, es que la idea quedó lanzada y comenzó a macerarse”.

Desde una cierta resistencia inicial, los demás dirigentes le pasaron a dar una segunda vuelta, al punto que la información se filtró a la prensa, siendo diario El Sur, el que publicó un artículo en donde se indicaba la inminente partida de Ñublense al fútbol profesional.

A los pocos días, se realiza en un restaurant de Caleta Tumbes, la reunión de fin de temporada de la competencia regional, a la que asistían los presidentes de los distintos clubes. En ella, el presidente de la asociación interpela socarronamente a Avendaño sobre la eventual partida de Ñublense a la segunda división. Ante esta suerte de encerrona, el presidente de los rojos ratifica lo que hasta ese momento era un rumor, provocando la molestia del timonel, el que replicó; "pero como va a ir Ñublense al fútbol profesional si solo lleva un año en el regional y ni siquiera ha sido campeón. En ese caso, el más indicado sería Naval, pero no ustedes”, la conversación había subido de tono y la respuesta de Avendaño no se hizo esperar, “el regional viene en decadencia, y nosotros con Los Ángeles somos los que le estamos dando vida, así que Ñublense no pierde mucho si abandona”.

Esta última intervención, terminó por sellar la salida de Ñublense del regional. De vuelta en Chillán, Avendaño tuvo que explicar lo sucedido en Tumbes y que no quedaba otro camino que trabajar por ir a la segunda división, proceso en el cual, claro está, no contarían con el patrocinio de la asociación en la que participaron el 58.


Mario Avendaño junto a Sergio "el Siete Pulmones" Aballay (1976).

ÑUBLENSE ES ACEPTADO POR AMPLIA MAYORÍA EN EL PROFESIONALISMO.

Para militar en la segunda división, los clubes interesados debían postular ante la asociación profesional, la que en reunión de presidentes sometía a votación a los clubes candidatos, donde el voto de los clubes de 1ª valía por 3, y el de 2ª por dos.

El 59 se presentaron 7 clubes para cubrir tres vacantes. La estrategia de Ñublense para captar la adhesión de los clubes profesionales fue pactar una seguidilla de partidos amistosos con las escuadras más importantes del país; U.de Chile, U. Católica, Santiago Morning, Ohiggins y U. Española entre otros. En todos ellos, la asistencia de público al Municipal bordeó las 4.000 personas, lo que generó favorables comentarios de la prensa nacional.

Al momento de la votación en la capital, el triunfo fue holgadísimo; de un posible de 66 votos, Ñublense fue aceptado con primera mayoría al sumar 48 unidades, segundo remató la U. Técnica y tercero Coquimbo, quedando afuera Bata, el campeón amateur de 1958.

Tras el júbilo de esta victoria por secretaría, se venía otra tarea colosal: cumplir con los requisitos para ejercer la localía. La visita del veedor Julián San Miguel no fue del todo favorable, la cancha de arena del municipal no resultaba apta para la práctica del fútbol profesional, ante lo cual los dirigentes le proponen la cancha del Estadio Seminario, la que contaba con un pasto que había brotado espontáneamente. San Miguel, en este aspecto fue flexible, aceptó el reducto pero siempre y cuando cumpliese con algunas exigencias básicas, como cierre perimetral y una expedita vía de acceso para la hinchada visitante.

En muy poco tiempo había que refaccionar las dependencias del estadio seminario, y estructurar un plantel para cumplir deportivamente. En cuanto a los trabajos del estadio, Avendaño resalta la respuesta de la comunidad, “la ciudad estaba encendida con los amistosos que tuvimos con los equipos grandes de la capital, y nuestra aceptación en la segunda división, muchas personas vinieron a colaborar trayendo materiales y mano de obra. Además, logramos la donación de más de 400 camionadas de ripio con las que pudimos hacer un camino que unió la panamericana norte con el el nuevo estadio donde logramos hacer de locales ya avanzada la competencia de ese año”.

En lo deportivo, el hombre elegido para conformar el plantel, fue el técnico argentino Martín García, profesional que en los años 1950 y 1952 estando en la banca de Everton de Viña del Mar, condujo a Los Ruleteros a la consecución de sus dos primeros títulos en primera división, etapa de la que aún se recuerda el aporte goleador del gran René Orlando Meléndez. El trasandino venia de dirigir a U. Española el 58, y tenía un acabado conocimiento del mercado de jugadores del fútbol profesional de ese entonces.

Fue así como arribaron; el golero Luis Venzano proveniente de U. de Chile al igual que Orlando “Omega” Muñoz, Claudio González, el gran central argentino venido de Magallanes, Charles Villarroel y Homero Cortés de Colo Colo, Ramiro Rojas e Ignacio Silva de U. Española, el goleador Guillermo “ Malloco” Pérez , Oscar Romero (Romerito), Mamani y Roly Vásquez entre otros.

El debut en el profesionalismo no pudo ser mejor, se goleó 4-0 a Iberia en la capital, hasta donde se trasladaron los rojos para ejercer su localía. El primer partido de Ñublense en El Seminario tendría como rival a Green Cross de Santiago, once al que se superó 2-1, siendo la primera gran alegría de los hinchas Ñublensinos en el profesionalismo. Lamentablemente los domingos de fútbol en Chillán no serian muchos esa temporada, pues pocos partidos después se producen un grave incidente en el duelo en que se recibe a Santiago Morning, cuando el partido acababa y estando el marcador 0-0, el juez Pablo Zarkadis sanciona un dudoso penal en contra de Ñublense, generando la iracunda reacción de la hinchada local, la que invadió y agredió al hombre de negro. Como consecuencia de esto, los rojos perdieron su localía durante las próximas 8 fechas, no volviendo a jugar esa temporada en Chillán.

A fin de año, considerando todas las dificultades y que era la temporada del debut, la 9ª ubicación entre los 12 clubes que componían la división de ascenso, fue evaluada positivamente, aparte de marcar la inserción a una competencia profesional que se veía muy lejana a fines del 57, pero que se hizo palpable, gracias al arrojo de un grupo de dirigentes liderados por “El capitán Avendaño”.


Plantel de Ñublense de 1959

DE CAPITÁN A GERENTE.

El 59 fue el inicio de la etapa profesional de Ñublense y también el punto de partida de Mario Avendaño para una fecunda carrera como gerente deportivo de distintos clubes de nuestro país. Después de la primera temporada en segunda división, Avendaño se mantiene como dirigente altamente participativo hasta 1963, pero el 60 cede la presidencia a Renato Solar, con quien logran los concursos de los jugadores argentinos José “Pepino”, goleador con pasos por Boca Juniors y la selección Argentina (tricota con la cual convirtió en 3 oportunidades), y el mediocampista Héctor Torres,

“Borello y Torres llegan a Ñublense gracias a las referencias del defensa Claudio González que se encontraba muy conforme con lo que era el club y el trato que le dispensaba la gente de nuestra ciudad. Borello había sido seleccionado argentino, y al igual que González, venia de Magallanes”.

Desde el 63 al 67, Avendaño entra y sale de los equipos dirigenciales del club, siendo un importante apoyo para presidentes como; Agustín Contreras, Jacobo Cusacovich y Abel Jarpa. El 68, por sugerencia del entrenador Caupolicán Peña, Germán Becker, presidente de Green Cross de Temuco, y alcalde de la ciudad, le ofrece la Gerencia del club de la 9ª región, “A Caupolicán lo habíamos tenido como técnico en Chillán, y conocía mi accionar. Recuerdo que estaba en el centro y me encuentro con Peña quien me invita al Gran Hotel y me presenta al doctor Germán Becker, que era toda una personalidad, pues aparte de ser el alcalde de la ciudad de Temuco, había desembolsado una millonada para comprar Green Cross y llevárselo al sur. Becker necesitaba alguien en quien delegar la gestión del club, para quedar libre en su función como alcalde. Es así como me ofrece ser gerente técnico de la entidad, propuesta que acepte, pues si bien nunca había sido gerente, me consideraba capacitado para llevar las riendas del club.”

Ese año Green Cross contó con un plantel de muchos nombres; El “Nano” Fernández en el arco, Carlos Glaría, central venido de Colo Colo, (padre de Rubén Alejandro, jugador que brillara en los 90 como goleador de S. Wanderers, Coquimbo y Cobreloa), “El Mono” Navarro, D`Ascencio y Honorino Landa entre otros, “Muchos nombres, pero en realidad en su mayoría eran jugadores que venían de vuelta y no rindieron como se esperaba”.

Para el 69 arman un equipo con muchos jugadores jóvenes y de 2º división,” sí, y Peña me aseguraba que bajábamos, pero salimos terceros, y le peleamos palmo a palmo a Rangers la posibilidad de ir a la Copa Libertadores del año siguiente”. Green Cross, fue para Avendaño el primer eslabón en una larga trayectoria como profesional rentado, en donde las intermitencias sirvieron para volver a colaborar con Ñublense, “El 71, con Gastón Yeber convencimos a Pedro Morales que se viniese a Ñublense como director técnico. Morales era ayudante de Fernando Riera, y no quería apartarse de él, pero le hicimos ver que en algún momento tendría que volar con alas propias, ante lo cual aceptó, iniciando una fructífera carrera”.

El 72, vuelve a Temuco, para posteriormente pasar brevemente por Huachipato y Deportes Concepción, donde conoce al carismático Nelson Oyarzún, “con Nelson peleábamos bastante, pues con todas sus ocurrencias, nos hacia gastar mucho. De hecho la traída de los alemanes fue un fiasco”.


En la imagen Avendaño con un apretón de manos saluda a Pedro Guzmán presidente de Ñublense.

A mediados de los 70, Pedro Guzmán, alcalde de Chillán y presidente de Ñublense, le solicita su colaboración para con los rojos en primera, encontrándose nuevamente con Oyarzún, “el 78 teníamos a Eugenio Jara como técnico, pero las cosas no andaban, el equipo no sentía el ascendiente del entrenador, estaban un poco “achanchados”, así que venía madurando la idea de finiquitarlo, pero no tenía claro con quien reemplazarlo.

Justo por esos días la U. de Chile despide a Nelson Oyarzún, y en la mañana siguiente uno de los dirigentes me lo sugiere como técnico, le dí una vuelta, sabía todo lo que pedía, pero para como estaban las cosas era el hombre ideal; sólo su carácter podía remecer el aletargamiento en que se encontraban los jugadores.

Lo llame de inmediato y se vino enseguida, conversamos en la tarde y le deje claro que el club no estaba para brindarle todo lo que pedía; largas concentraciones, distintas tenidas, cierto tipo de comidas, en fin, tanto nosotros como él nos adecuamos, para cumplir con lo razonable, pues lo que solicitaba Oyarzún era lo que requería el fútbol profesional, pero a veces exageraba la nota. Lo cierto es que todo fue fácil en la negociación con Oyarzún, pues necesitaba un club en el cual demostrar que los universitarios se habían equivocado con él”.


Oscar Roberto Muñoz junto a su familia.

En esta misma etapa, Avendaño vende a Carlos Sintas y Oscar Roberto Muñoz, “lo de Sintas fue especial, el tenía una novia que era azafata y se lo quería llevar fuera del país, un día llegó y me ofreció 15.000 dólares por el pase, como Sintas ya no era el de Huachipato, se lo vendí no más. En caso Muñoz fue muy distinto, se trataba de uno de los mejores jugadores pasados por Ñublense, y en ese momento era un puntero desequilibrante. A Cobreloa le pedimos 100.000 dólares, pero tras un par de conversaciones, y como necesitábamos los recursos lo transferimos en U$ 60.000, los que el doctor Stoppel pagó casi en el acto. Han pasado más de 30 años de aquello, el valor de las transacciones ha subido considerablemente, pero la venta de Muñoz sigue siendo la más alta que hemos realizado”.

Después de Ñublense una de sus últimas estaciones sería Rangers; “En Talca me tocó vender a “Juanito” Covarrubias a Temuco, en donde comenzó su consolidación como el gran jugador que fue”.

“MIS ACTUALES AMIGOS SON LOS HIJOS DE MIS AMIGOS”.

A mediado de los ochenta, Avendaño deja de cumplir sus funciones como gerente, para disfrutar de un merecido descanso, pero nunca perdiendo de vista el devenir de ese hijo al cual ayudó a conocer la luz del profesionalismo a fines de los 50,

“A inicios de los noventa, cuando habíamos bajado a tercera división, Orlando Villamán me llamó para ayudarle a conseguir dirigentes para retornar a segunda, lo que se consiguió el 92 con la presidencia de Hernán Álvarez. En los años siguientes, mi amistad con Sergio Zarzar, me ha tenido siempre cercano al momento de que se requiera mi aporte. A propósito de Zarzar, fui muy amigo de su padre, y en general, mis actuales amigos son los hijos de mis amigos, pues los de mi generación en su mayoría ya no están.”

De la conversación con Don Mario, fluyen a borbotones; datos, fechas, nombres de jugadores, anécdotas, pero principalmente, el testimonio y recuerdos vívidos de episodios que están dentro de la historia grande del deporte local y la ciudad.

La obra monumental y lejana en el tiempo, se hace cercana en el relato lúcido y detallado, de un hombre cuyo aporte trascenderá en el tiempo, y que por ahora, sabedor que las cosas tienen su momento, se dedica a disfrutar con los suyos, compartiendo sus días entre Quilpué, donde reside junto a su esposa, y Chillán donde los afectos lo retienen.

Nelson Valladares (Revistatododeportes)


Nadie de la dirigencia actual había invitado a Don Mario Avendaño a conocer el nuevo Estadio Bicentenario Nelson Oyarzún, la que con motivo de este reportaje lo pudimos lograr.

Para unos, don Mario, para el grueso, el capitán Avendaño. Como diría ése gran periodista ya desaparecido, Tito Mund, “Yo lo conocí”.

La génesis del Ñublense profesional, de ése que nos lleva domingo a domingo tras sus huellas, comenzó en 1959. En estricto rigor, ya el año 1958, con Ñublense en el Regional de Concepción, con don Moisés Noriega como presidente, había quienes creían que los Diablos Rojos estaban para cosas mayores.

Los hermanos Ainardi, los Ramírez, el canaleta Díaz, Juan Villagra y la inolvidable Filial Mercado, pensaban que los Lota, Marcos Serrano, Vipla, Gente de Mar, etc, debían ser reemplazados por La Serena, Green Cross, Stgo. Morning, por nombrar algunos.

La idea estaba ¿quién la llevaría a cabo? Mario Avendaño Contreras, capitán de Ejercito, se identificaba más con el básquetbol, deporte que en ésos años, le peleaba protagonismo al fútbol.

Pero también creyó en el sueño y comenzó el lobby en Santiago. Su amistad con el General Gordon, mandamás del fútbol y el proyecto presentado, significó luz verde para su llegada al fútbol profesional.

Aquí comenzó otra labor gigantesca y no exenta de sacrificios. Conformar el plantel. Martín García con paso en Everton y Unión Española, llegó como entrenador. De Magallanes llegó Claudio González, el gran capitán, de Colo Colo Homero Cortés y Charles Villarroel. De Unión Española Ramiro Rojas e Ignacio Silva. De Iberia, el Malloco Pérez, en fin, poco a poco comenzó a tomar cuerpo éste sueño, porque en estricto rigor, fue un sueño, que se hizo realidad, no exento de problemas.

De partida, Ñublense no tenía estadio. El Municipal era un arenal y no recibió el visto bueno de Santiago. ¿Qué hacer? Lo simple, parar un estadio. Ahí la mano de don Mario se notó y con la presencia de la ciudad entera, se estaba día y noche en la cancha del Estadio Seminario, con tablones, mallas, clavos en una gestión de la cual poco se ha hablado.

Vino el debut. Tarde lluviosa, rival, Green Cross de Santiago, con el goleador, el argentino Albella a la cabeza. Un triunfo angustioso, con lo justo, pero triunfo al fin. Después nos llegó la noche. Suspendido el estadio por todo el año 1959, a raíz de los incidentes con Stgo.Morning y Pablo Zarkadis como pito. Como gitanos, recorriendo el Chile futbolístico, sin bajar la guardia.

La historia de Ñublense tiene un inicio y en el, Mario Avendaño marcó una pauta que ésta nota pretende hacer justicia. Como la frase del Mundial del 62, Avendaño y sus fieles y leales dirigentes dijeron “por que no tenemos nada, queremos hacerlo todo”. Creo que en justicia Ñublense debe reconocer en éste hombre, que viene regularmente a su querido Chillán, a quien dio pié al Ñublense en el fútbol profesional.

Ese Ñublense que ha navegado por aguas turbulentas, pero que debe a muchos, pero en especial al capitán Avendaño, que hoy seamos el club que tanto queremos.

Luis Venzano J.


El "negro" Sáez y "Juanito", hombres que por cuarenta años han estado a cargo de la mantención del Estadio Municipal, se emocionaron al reencontrarse con Don Mario Avendaño
DON MARIO AVENDAÑO    ! GRACIAS POR TODO ¡
Trabajo realizado por Revista Todo Deportes en conjunto con Historiaroja